Co-Creando con la Trinidad

Indispensable en los tiempos que corren saber cómo funciona la creación. El punto de partida, preguntarte, ¿realmente creas tú?, ¿quién eres tú?, ¿conoces tu propio funcionamiento?

Como es Arriba, es Abajo, que dice uno de los Principios Herméticos (Hermes / Toth) en la antigüedad.

Es decir, observa el cosmos, observa la naturaleza y te conocerás a ti mismo. También lo dicen de otra manera, conócete a ti mismo y conocerás el Universo.

Observa cómo se crea un niño. Cómo  interviene una fuerza masculina que deja tan sólo una semilla y como la fuerza femenina acepta la semilla con amor y se toma su tiempo para crear una bonita flor. Finalmente tenemos la fuerza del hijo.

Esas tres fuerzas, de las que ya nos hablaban cuando éramos pequeños y eones antes, Padre, Hijo y Madre que comunica entre los dos (luego fue cambiado por Espíritu Santo). 

La vida se convierte en un juego entre los tres elementos a la hora de crear, la Fuerza del Masculino, el Amor del Femenino y la Sabiduría del Hijo que trata de gestionar las dos herramientas que le son regaladas por herencia.

Observa que ocurre si pones más fuerza que amor, sin duda, según el grado, podemos caer en un despotismo.

¿Y qué ocurre si pones más amor que fuerza? Sin duda, tu creación no perdudará mucho tiempo.


Pasamos la vida creando cosas sin tener en cuenta cuáles son los parámetros creadores en los que nos basamos para hacerlo. Observando ya hemos ganado mucho.

Después de la Acción viene la Reacción, impregnada con la misma energía que plasmamos, así que basta con sentarnos y observar la reacción. Si es muy dura, sin duda es que nos pasamos en el elemento fuerza, si es una regañina, los elementos estaban mejor combinados.

Quizás no parece importante, pero lo es. Incluso a nivel físico, conviene saber que tenemos ubicados a esa Trinidad. La cabeza pertenece al Padre, el pensador, la consciencia, el que impulsa la dirección y la intención de los actos. El Hijo, que se encuentra en el vientre, siempre ha estado allí, es la zona de creación, el Hijo termina por crear lo que el Padre "ordenó". En función de cómo se lleven padre e hijo, así de equilibrados serán los actos. La Madre, en la zona del corazón, apertura la unión. Cuanto mejor se lleven, más apertura en el corazón habrá.

Que el Padre y el Hijo se lleven bien, no sólo depende de que hagamos lo que pensamos, sino también al contrario, de hecho, lo que nos cuesta, es lo contrario. Hacer las cosas, y hacernos a la idea de que esa manera en la que ha ocurrido es la perfecta.

Cuando quieres que un niño te obedezca, primero ves a jugar con él y cuando haya ganado tu confianza, serás uno con él, mientras afiances esa relación con amor y respeto por su creación.

Hay una charla muy interesante que os recomiendo:

No hay comentarios:

Publicar un comentario